2019-10-22

Ejemplos de microempresas como referencia

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La microempresa se sitúa en la categoría de pequeña y mediana empresa. También llamadas pymes, este tipo de empresas pueden adoptar tres clases diferentes: la microempresa, la pequeña empresa y la mediana empresa. Tomaremos algunos ejemplos de microempresas para conocer los requisitos a cumplir para su constitución.

¿Qué requisitos debe cumplir una microempresa?

El Plan General de Contabilidad de Pymes decreta que la clasificación depende de unos factores cuantificables. Por lo tanto, se establecen unos límites para catalogar a los diferentes tipos de empresas. Estos factores son tres: el total de las partidas del activo, el importe neto de la cifra anual de negocios, el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio.

En cuanto al total de las partidas del activo, no puede superar el millón de euros para poder considerar a la compañía como microempresa. La suma del activo corriente y el no corriente, donde se incluye el inmovilizado o las existencias, entre otros. La suma de ello no puede superar esta cantidad. El importe neto de la cifra anual de negocios, es decir, el importe de las ventas proveniente de la actividad no puede superar los dos millones de euros. Por último, el número medio de trabajadores en una microempresa es de diez o menos. Si al menos dos de estos requerimientos se cumplen durante dos ejercicios económicos seguidos, la empresa podrá adquirir esta designación.

Tipos de actividad comercial

En estos ejemplos de microempresas hay que destacar que están creciendo en grandes cantidades. En ocasiones, muchas de ellas son vistas como el inicio de un gran proyecto. Aunque existen algunas que cuentan con décadas de antigüedad, siempre depende del sector económico en el que se encuentren. Por ejemplo, las fruterías en poblaciones relativamente pequeñas tendrán cantidades inferiores de empleados e ingresos que una empresa del sector de la construcción. No obstante, pueden generar un beneficio constante y suficiente con este tamaño.

En general, los ejemplos de microempresas se basan sobre unos tipos de actividades económicas concretas. Estas actividades suelen ser los servicios, las actividades comerciales y las actividades productivas. Las actividades productivas pueden ser, por ejemplo, las de una zapatería que produce calzado a medida de los clientes.

¿Cómo se puede crear una microempresa?

Una vez que se quiere llevar a cabo una proyecto de negocio previamente estudiado, surge la duda de cómo crear una microempresa. A partir de este momento comienza un proceso relativamente complicado. En este se necesitarán realizar unos trámites legales y obligatorios.

El primer paso a seguir a partir de este punto será el proceso de constitución, en el que se elegirá la forma jurídica de la microempresa. Posteriormente, se realizarán los trámites para la puesta en marcha. En estos, se deberán cumplimentar unos trámites generales, otros según la actividad y otros en caso de contratar trabajadores. En el caso de requerir servicios de trabajadores, se deberá llevar a cabo su contratación laboral. Por último, se deberá encontrar la financiación para el proyecto.

Constitución de la empresa

La forma jurídica más conveniente para una microempresa será aquel que esté mejor ajustado a su actividad económica. También en su relación con el mercado con el que se tendrá contacto. Además de las necesidades económicas, humanas y materiales. La sociedad limitada (S.L.) es la más utilizada en las pymes, incluyendo a las microempresas. La limitación al capital aportado sin afectar al personal es la característica más llamativa para este tipo de empresas, donde las deudas no afectarán al patrimonio personal de los socios.

Sin embargo, otro tipo de sociedad que deriva de la Sociedad Limitada es la sociedad limitada unipersonal (S.L.U). En este tipo de sociedad mercantil, el dueño de la empresa es solo una persona, que posee el cien por cien de las participaciones de la empresa. En otras palabras, esta persona posee la totalidad de la empresa siendo el único socio.

Dejando aparte el aspecto burocrático de la creación de una microempresa, también es necesario el análisis y la preparación previa a la creación. Se debe hacer un análisis exhaustivo, como en la creación de cualquier empresa. Hay que tener en cuenta que normalmente los ámbitos económicos a los que se enfocan las microempresas suelen tener una gran competencia. En estos casos, la diferenciación es una aconsejable estrategia. Para no ser cualquier empresa se necesita llamar la atención con servicios exclusivos y toques personales. Por ejemplo, un restaurante puede diferenciarse por sus platos únicos y una peluquería puede caracterizarse por su especial trato al cliente.

ejemplos de microempresas

Una idea de negocio surge a través de la cooperación y planteamiento de la creación de microempresas

Ejemplos de microempresas

Al acabar la carrera universitaria o unos determinados estudios, los recién graduados van a entrar al mundo laboral. Y además competirán entre ellos por un mismo empleo. Durante los años de carrera los estudiantes habrán hecho amigos y entre ellos puede surgir una idea de negocio que podrían llevar a cabo ellos mismos, sin la necesidad de contratar a terceras personas. En estos casos, en lugar de haber una competición surge la cooperación y el planteamiento de la creación de una microempresa.

Existen muchas nacidas de la mano de jóvenes emprendedores que han encontrado su lugar creándolo ellos mismos. Las ideas de estos emprendedores pueden surgir por las aficiones que comparten, como por ejemplo la cocina. Los estudiantes que antes se ayudaban compartiendo apuntes ahora trabajan codo con codo en su propio restaurante, peluquería u otro tipo de negocio.

Tipología del negocio

En cuanto a notoriedad, es difícil proporcionar ejemplos de microempresas que haya dejado su marca en la economía. Toda vez que no se haya convertido en una empresa de mayor tamaño. La característica de la microempresa es la constancia y el trabajo mientras funcione y los socios estén interesados en ella. Los estancos, bazares, autoescuelas, tiendas de fotografía y más tipos de negocios aguantan el día a día con constancia en un ambiente competitivo. Existen muchas empresas competidoras en el mismo sector económico, pero las bajas necesidades de capital, entre otras ventajas, son llamativas.

Por otro lado, los ejemplos de microempresas que han triunfado y se han convertido en grandes empresas son numerosas y diferentes entre sí en cuanto a productos y servicios ofrecidos. Sin embargo, lo que tienen en común es la promoción a través de Internet, en las redes sociales. Una buena promoción es muy importante hoy en día y puede hacer que la pequeña empresa pase a pertenecer a la economía de las multinacionales.